Todos los pioneros comienzan por lo pequeño. Mientras que hoy sentamos nuevas bases en lo que respecta a rapidez, economía y calidad con grandes proyectos de construcción en Europa y Asia, nuestra historia comenzó a inicios del siglo XX con un simple módulo muy sencillo. Sobre ruedas. Con la invención de la caseta de obra móvil.
Nuestra idea ha ido creciendo desde el principio con cada nuevo proyecto. Un hito muy importante: la construcción de la clínica de alta montaña en Davos-Wolfgang en el año 1986.
Hace 30 años erigimos allí el primer edificio de este tipo de construcción y abrimos una nueva era en la construcción de hospitales. Previamente ya habíamos lidiado con grandes proyectos de construcción, pero los hospitales eran algo nuevo para nosotros. Queríamos escalar más alto. En este caso, hasta los 1200 m de altura. Y, dado que en la alta montaña el clima en invierno tiene sus propias reglas, solo disponíamos de 4 meses para llevar a cabo la construcción de una clínica totalmente nueva. Parecía imposible. A menos que se utilicen módulos.
Y así, en el pintoresco panorama de los Alpes surgió una clínica especial de dos plantas para enfermedades de las vías respiratorias con 2264 m² de superficie útil. El mundo no había visto nunca nada igual. Los 52 módulos de salas compactos se prefabricaron en la fábrica de Cadolzburg, con toda la instalación y el equipamiento necesarios. Con tracción por cable se eludió la estrecha carretera con curvas cerradas que llevaba hasta la clínica y los módulos se conectaron y se terminaron en el lugar de construcción. Precisión suiza, solo que esta vez procedía de Alemania.
La construcción modular, novedosa en aquel momento, no solo ahorró un valioso tiempo, sino también dinero en efectivo. Al volumen de inversión estimado en 2,3 millones de euros le habría que sumar aprox. en 1,5 millones más si se hubiese utilizado la construcción convencional. El proyecto de Cadolto en Davos constituye por tanto la primera prueba de que la construcción modular no solo es claramente más eficiente en lugares de construcción peculiares, sino que también resulta más barata. Un hecho que han confirmado repetidas veces el resto de proyectos en Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña, Polonia y los Países Bajos.
Y seguimos siendo flexibles. Casi 20 años después de su construcción, esta clínica especializada se alquiló de nuevo y se transformó en un sanatorio con 50 camas y una escuela integrada. Rápido, asequible y con un trabajo mínimo. Pero con la máxima utilidad.
